sábado, 15 de febrero de 2014

Re-tropiezos

Rafael Correa, presidente de Ecuador: "Nosotros los latinoamericanos, somos expertos en crisis. No porque seamos más inteligentes que los demás, sino porque las hemos sufrido todas."


Lo cierto es que desde los años setenta los países de América Latina entraron en una espiral de endeudamiento intensivo producto de las políticas aplicadas por gobiernos irresponsables. En esta dirección económica hacia "la industrialización por sustitución de importaciones", se buscó la financiación  hacia el desarrollo  en el capital extranjero. A menudo, todo esto venía promovido por los organismos financieros de turno: Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

"La estrategia del endeudamiento intensivo que engendró la crisis de la deuda latinoamericana no apuntaba a ayudar a nuestros países a desarrollarse. Obedecía a la urgencia de colocar los excedentes de dinero que inundaban los mercados financieros del 'primer mundo'.

En un momento determinado, los países debieron hacer frente a las deudas obtenidas con unos tipos de interés que mutaron a lo absurdo. "Préstamos que habían sido contraídos al 4 o al 6%, pero con tipos variables, de golpe alcanzaron el 20%". Bajo este golpe de efecto, la deuda de América Latina pasó de 223 mil millones de dólares, en 1980, a 443 mil millones, en 1991. Es decir, prácticamente se había duplicado en tan solo diez años. Una trampa de la que parecía difícil escapar.

En el 2007, siete meses después de su elección como presidente de Ecuador, Rafael Correa dispuso una auditoria de la deuda externa del país. Un movimiento que marcó el camino de salida hacía un renacimiento económico independiente. La auditoría mostró que se habían concedido numerosos préstamos a Ecuador vulnerando normas elementales del derecho internacional. Así, el Tesoro Público ecuatoriano logró ahorrar cerca de unos 7 mil millones de dólares. De esta forma el presupuesto ecuatoriano se vio significativamente reforzado y se pudo ver reflejado en un aumento del gasto público en sanidad, asistencia social e infraestructuras de la comunicación.

"El mayor daño que hemos ocasionado a la economía es el haberla sustraído de su naturaleza original de economía política. Se nos ha hecho creer que todo era técnico."

La Unión Europea se encuentra inmersa en una situación de lo más similar. Empero, con unos antecedentes tan claros (con distintos paises protagonistas) ocurridos en el pasado "¿Por qué no se recurre a remedios que parecen tan evidentes, y por qué siempre se repite el escenario de lo peor? Porque el problema no es técnico sino político." 




 El imperio capitalista se resiste a caer, tratando de sobrevivir a cualquier precio. Eso parece natural. Lo que no lo es tanto es que se ofusque tanto en negarse a reinventarse. Poniendo como ejemplo, extrapolable al resto, al pueblo español. Podría decirse que sufrimos el 'timo de la estampita'. La especulación inmobiliaria, nos hizo pensar que España disponía de un motor sólido en el que poder basar su propia economía. "Comprar un piso para venderlo algo más caro" estaba de moda. El problema surge cuando la burbuja explota y el bien adquirido estaba muy por encima de su valor real. Los mismos bancos que animaban a comprar eran quienes tasaban el valor de la vivienda a un precio significativamente superior y siempre prestaban de más "para amueblar la casa" ¡Menuda trampa! Ahora con un índice de paro que ronda el 27%, la situación se torna dramática.

Si "el imperio del capital" acomodado desde hace tiempo en el sistema económico preponderante fuese algo más listo sabría mutar en un nuevo híbrido capitalista. Sin embargo, el pueblo está despertando más rápido de lo que 'el capital' podría haber imaginado jamás. Abrir los ojos al conocimiento será (y está siendo) el fin del "imperio del capital".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Comentas, luego existes...